
Capítulo 2: ¿Puedes sentir el dolor y el sentimiento que pone al bailar?
Me coloqué bien mi gorra de Atlanta
antes de salir de la suite para dirigirme al gran salón de actos del
hotel, donde se realizaría el casting. Bajé por el ascensor y crucé
el vestíbulo antes de entrar en el salón encontrándome con Alfredo
grabando a los veinte bailarines bailando junto con Nick, se habían
aprendido una coreografía que ahora bailarían de uno en uno. Me
senté en una mesa negra y observé como bailaban al mismo ritmo que
Nick. Minutos después, éste se sentó a mi lado y dejó unos
minutos para que los bailarines se cambiaran y se prepararan para
bailar. Nick me entregó una carpeta con el nombre, fotografía,
todos los estilos que bailaban, nombre del grupo, escuela y país de
cada bailarín. El primero que aparecía era Ian Eastwood del grupo
estadounidense, ''Young Lions''. Lo llamé y el comenzó a bailar
perfectamente la coreografía que había aprendido con Nick y luego
otra que aprendió en su escuela de baile.
Con una cruz señalaba a los que no me
gustaban y con un pequeño tick a los que sí, ya llevaba ocho, sólo
me faltaban dos. Pasé la hoja de aquella bailarina después de
haberle puesto una pequeña cruz al lado de su nombre y me encontré
con la chica que se desmayó: ''Emma Gómez Navarro'' ''Quality''
''Escuela paso a paso'' ''España (Sevilla)'' Levanté mi cabeza y me
la encontré de espaldas mientras ponía su canción. La música
comenzó a sonar y ella empezó a bailar una coreografía que ella
misma había creado. Empezaba con un estilo lento, incluso pude
sentir el dolor a través de su mirada y coreografía. Sus ojos
estaban húmedos haciendo que se le olvidara la coreografía, como
pudo intentó seguir pero no lo consiguió. Levantó su cabeza
mirándonos triste, le pedí que volviera a bailar y ella me
obedeció. Se acercó a los altavoces y mientras la introducción de
la coreografía sonaba colocó su mano encima del altavoz cerrando
sus ojos para sentir la música tranquilizándola. Suspiró y se
colocó de nuevo en el centro del salón volviendo a bailar con tanto
sentimiento, como nunca antes ví bailar a nadie.
-¿Puedes
sentir el dolor y sentimiento que pone al bailar esta coreografía? -me preguntó Nick sacándome de mis pensamientos.
-Es
increíble esta chica, Nick -dije en un susurro mientras observaba
como la coreografía pasaba de ser lenta y llena de sentimientos a
ser movida y sexy.
-Joder... -dijo Nick mirándome sorprendido.
Sonreí
mientras la observaba hacer círculos con sus cabeza haciendo que su
pelo se moviera rápido de un lado para otro. Se veía muy sexy
bailando así. Esta chica me gustaba, podía bailar algo sexy como
lento, era versátil y eso me encantaba. La chica se subió encima de
una silla y cayó al suelo abierta de piernas haciendo que me doliera
hasta a mí, su flexibilidad era increíble. Todos comenzaron a
aplaudir y ella cambió de canción bailando esta vez la coreografía
que habían preparado con Nick. Sin duda, esta chica era increíble.
Estaban
todos los bailarines en fila y comencé a decir los nombres de los
que iban a ser los bailarines de mi nueva gira. Miré fijamente a los
bailarines de uno en uno antes de comenzar a decir nombres.
-Ian
Eastwood, Emily McSanders, Amber Harrison, Mark Johnson, David López,
Carolina Márquez, Alicia Claudel, Dylan Clawson, Diego Bermúdez
y... Emma Gómez.
Todos
dieron un paso adelante y se juntaron para abrazarse entre ellos
haciéndonos reír. Los otros diez se despidieron de nosotros y
salieron de aquel salón. Nos esperaba una gran tarde ensayo.
-Antes
de ensayar, quería deciros de que esta noche cenaremos todos juntos
para conocernos un poco y también estaremos de fiesta en el hotel
–dije mirándoles sonriente.
Ellos
asintieron sonrientes. Sabía que íbamos a ser grandes amigos todos
y que eran muy buenos bailarines para la nueva gira. Estaba seguro de
que a Scooter le iban a encantar, pero sobretodo presentía que algo
en mi vida iba a cambiar, y comenzaba justo esa misma noche.
''Narra
Emma''
Y
después de tanto tiempo algo bueno me había pasado, iba a ser
bailarina del gran Justin Bieber, ¿quién me lo iba a decir meses
atrás? Estaba contenta aquel día después de tanto tiempo fingiendo
estarlo con una sonrisa, aunque la idea de ir a cenar no me alegraba
mucho... no sé que haría con la comida... no podía comer.
Suspiré
mientras me sentaba en la cama, toda la felicidad había
desaparecido, mierda de vida. Golpeé con fuerza la cama y tragué
saliva haciendo que el desagradable nudo que se había formado en mi
garganta desapareciera, aunque era para nada, porque cuando me di
cuenta, algunas lágrimas comenzaron a descender por mis mejillas
manchándolas, hasta llegar a la comisura de mis labios con un sabor
salado. Limpié mis lágrimas, pero segundos después otras
comenzaron a bajar de nuevo. Entré en el baño y me miré en el
espejo, mis ojos estaban rojos y un poco hinchados, encendí el agua
caliente y me desnudé antes de meterme en la ducha.
Salí
del baño haciendo que el vapor saliera también, llevaba una toalla
blanca rodeando mi cuerpo y otra más pequeña en mi cabeza. Abrí mi
maleta y saqué mi mejor vesitdo. Era negro ajustado a mi cuerpo,
marcando todas mis curvas perfectamente, de media manga y con mucho
escote, me puse unos tacones bastante altos plateados de punta
abierta, del mismo color del gran bolso que me colgué en el brazo y
los complementos. Me había planchado el pelo dejándome rizado sólo
el flequillo. Me puse un poco de sombra de ojos, eyeliner, un poco de
maquillaje para quitar las ojeras y las imperfecciones de mi rostro y
pintalabios rojo. Cuando más o menos me ví lista salí de la
habitación, aún quedaban diez minutos pero así tomaría algo antes
de que llegaran los demás. Me monté en el ascensor y segundos
después salí de éste haciendo que todo el mundo que estaba en el
vestíbulo me miraran, miré a mis zapatos intentando no mirar a
nadie, odiaba ser el centro de atención, y en ese momento lo era.
Entré en el restaurante y ví que Justin había dejado una parte
reservada para todos nosotros, estaba todo tapado por biombos por lo
que nadie vería nada y no nos molestaría. Me acerqué a la barra y
pedí un vaso de agua, tenía que engañar al estómago. Comencé a
beber mucha agua, así no entraría tanta comida. Noté una voz a mi
espalda, me giré y me encontré con unos ojos mieles mirándome
desde la zona reservada. Sonreí y le saludé con la mano mientras
dejaba mi vaso vacío en la barra y me acercaba a Justin. Ví como
recorría todo mi cuerpo con su mirada y se lamía sus labios
mordiendo su labio inferior al final. Se veía jodidamente bien esa
noche. Llevaba unos pantalones negros, una camisa azul claro debajo
de una americana azul marino igual que los zapatos y su pelo estaba
peinado perfectamente hacia arriba.
-Buenas
noches -sonrió Justin- ¿Cómo te encuentras?
-Buenas
noches, Justin. Mucho mejor, gracias -sonreí mirándole fijamente
a sus ojos.
-¿Qué
tal salieron los análisis?
-Bien,
sólo fue un desmayo -mentí.
-Me
alegro, entonces -dijo haciendo una mueca con sus labios.
SIGUIENTE DIOS!
ResponderEliminarYa está el capítulo tres: ''hermosos ojos de color miel'' publicado. ¡Espero que te guste! :)
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