jueves, 25 de julio de 2013

Capítulo 2: ¿Puedes sentir el dolor y el sentimiento que pone al bailar?


Capítulo 2: ¿Puedes sentir el dolor y el sentimiento que pone al bailar?

Me coloqué bien mi gorra de Atlanta antes de salir de la suite para dirigirme al gran salón de actos del hotel, donde se realizaría el casting. Bajé por el ascensor y crucé el vestíbulo antes de entrar en el salón encontrándome con Alfredo grabando a los veinte bailarines bailando junto con Nick, se habían aprendido una coreografía que ahora bailarían de uno en uno. Me senté en una mesa negra y observé como bailaban al mismo ritmo que Nick. Minutos después, éste se sentó a mi lado y dejó unos minutos para que los bailarines se cambiaran y se prepararan para bailar. Nick me entregó una carpeta con el nombre, fotografía, todos los estilos que bailaban, nombre del grupo, escuela y país de cada bailarín. El primero que aparecía era Ian Eastwood del grupo estadounidense, ''Young Lions''. Lo llamé y el comenzó a bailar perfectamente la coreografía que había aprendido con Nick y luego otra que aprendió en su escuela de baile.

Con una cruz señalaba a los que no me gustaban y con un pequeño tick a los que sí, ya llevaba ocho, sólo me faltaban dos. Pasé la hoja de aquella bailarina después de haberle puesto una pequeña cruz al lado de su nombre y me encontré con la chica que se desmayó: ''Emma Gómez Navarro'' ''Quality'' ''Escuela paso a paso'' ''España (Sevilla)'' Levanté mi cabeza y me la encontré de espaldas mientras ponía su canción. La música comenzó a sonar y ella empezó a bailar una coreografía que ella misma había creado. Empezaba con un estilo lento, incluso pude sentir el dolor a través de su mirada y coreografía. Sus ojos estaban húmedos haciendo que se le olvidara la coreografía, como pudo intentó seguir pero no lo consiguió. Levantó su cabeza mirándonos triste, le pedí que volviera a bailar y ella me obedeció. Se acercó a los altavoces y mientras la introducción de la coreografía sonaba colocó su mano encima del altavoz cerrando sus ojos para sentir la música tranquilizándola. Suspiró y se colocó de nuevo en el centro del salón volviendo a bailar con tanto sentimiento, como nunca antes ví bailar a nadie.

-¿Puedes sentir el dolor y sentimiento que pone al bailar esta coreografía? -me preguntó Nick sacándome de mis pensamientos.
-Es increíble esta chica, Nick -dije en un susurro mientras observaba como la coreografía pasaba de ser lenta y llena de sentimientos a ser movida y sexy.
-Joder... -dijo Nick mirándome sorprendido.

Sonreí mientras la observaba hacer círculos con sus cabeza haciendo que su pelo se moviera rápido de un lado para otro. Se veía muy sexy bailando así. Esta chica me gustaba, podía bailar algo sexy como lento, era versátil y eso me encantaba. La chica se subió encima de una silla y cayó al suelo abierta de piernas haciendo que me doliera hasta a mí, su flexibilidad era increíble. Todos comenzaron a aplaudir y ella cambió de canción bailando esta vez la coreografía que habían preparado con Nick. Sin duda, esta chica era increíble.

Estaban todos los bailarines en fila y comencé a decir los nombres de los que iban a ser los bailarines de mi nueva gira. Miré fijamente a los bailarines de uno en uno antes de comenzar a decir nombres.

-Ian Eastwood, Emily McSanders, Amber Harrison, Mark Johnson, David López, Carolina Márquez, Alicia Claudel, Dylan Clawson, Diego Bermúdez y... Emma Gómez.

Todos dieron un paso adelante y se juntaron para abrazarse entre ellos haciéndonos reír. Los otros diez se despidieron de nosotros y salieron de aquel salón. Nos esperaba una gran tarde ensayo.

-Antes de ensayar, quería deciros de que esta noche cenaremos todos juntos para conocernos un poco y también estaremos de fiesta en el hotel –dije mirándoles sonriente.

Ellos asintieron sonrientes. Sabía que íbamos a ser grandes amigos todos y que eran muy buenos bailarines para la nueva gira. Estaba seguro de que a Scooter le iban a encantar, pero sobretodo presentía que algo en mi vida iba a cambiar, y comenzaba justo esa misma noche.

''Narra Emma''

Y después de tanto tiempo algo bueno me había pasado, iba a ser bailarina del gran Justin Bieber, ¿quién me lo iba a decir meses atrás? Estaba contenta aquel día después de tanto tiempo fingiendo estarlo con una sonrisa, aunque la idea de ir a cenar no me alegraba mucho... no sé que haría con la comida... no podía comer.

Suspiré mientras me sentaba en la cama, toda la felicidad había desaparecido, mierda de vida. Golpeé con fuerza la cama y tragué saliva haciendo que el desagradable nudo que se había formado en mi garganta desapareciera, aunque era para nada, porque cuando me di cuenta, algunas lágrimas comenzaron a descender por mis mejillas manchándolas, hasta llegar a la comisura de mis labios con un sabor salado. Limpié mis lágrimas, pero segundos después otras comenzaron a bajar de nuevo. Entré en el baño y me miré en el espejo, mis ojos estaban rojos y un poco hinchados, encendí el agua caliente y me desnudé antes de meterme en la ducha.

Salí del baño haciendo que el vapor saliera también, llevaba una toalla blanca rodeando mi cuerpo y otra más pequeña en mi cabeza. Abrí mi maleta y saqué mi mejor vesitdo. Era negro ajustado a mi cuerpo, marcando todas mis curvas perfectamente, de media manga y con mucho escote, me puse unos tacones bastante altos plateados de punta abierta, del mismo color del gran bolso que me colgué en el brazo y los complementos. Me había planchado el pelo dejándome rizado sólo el flequillo. Me puse un poco de sombra de ojos, eyeliner, un poco de maquillaje para quitar las ojeras y las imperfecciones de mi rostro y pintalabios rojo. Cuando más o menos me ví lista salí de la habitación, aún quedaban diez minutos pero así tomaría algo antes de que llegaran los demás. Me monté en el ascensor y segundos después salí de éste haciendo que todo el mundo que estaba en el vestíbulo me miraran, miré a mis zapatos intentando no mirar a nadie, odiaba ser el centro de atención, y en ese momento lo era. Entré en el restaurante y ví que Justin había dejado una parte reservada para todos nosotros, estaba todo tapado por biombos por lo que nadie vería nada y no nos molestaría. Me acerqué a la barra y pedí un vaso de agua, tenía que engañar al estómago. Comencé a beber mucha agua, así no entraría tanta comida. Noté una voz a mi espalda, me giré y me encontré con unos ojos mieles mirándome desde la zona reservada. Sonreí y le saludé con la mano mientras dejaba mi vaso vacío en la barra y me acercaba a Justin. Ví como recorría todo mi cuerpo con su mirada y se lamía sus labios mordiendo su labio inferior al final. Se veía jodidamente bien esa noche. Llevaba unos pantalones negros, una camisa azul claro debajo de una americana azul marino igual que los zapatos y su pelo estaba peinado perfectamente hacia arriba.

-Buenas noches -sonrió Justin- ¿Cómo te encuentras?
-Buenas noches, Justin. Mucho mejor, gracias -sonreí mirándole fijamente a sus ojos.
-¿Qué tal salieron los análisis?
-Bien, sólo fue un desmayo -mentí.
-Me alegro, entonces -dijo haciendo una mueca con sus labios.

Uno de los camareros que nos atendieron aquella noche nos entregó varias cartas. Acerqué mi mano a éstas para colocarlas sobre la mesa cuando noté como algo rozaba mi dedo haciendo que un escalofrío recorriera cada parte de mi cuerpo. Levanté mi cabeza para encontrarme con los hermosos ojos mieles de Justin mirándome fijamente. Cogí las cartas, le dí unas pocas a Justin y entre los dos las fuimos colocando sobre la mesas, colocamos también los platos, los cubiertos y algunas flores en silencio antes de que llegaran los demás. Había veces que nuestras miradas se encontraban o podía notar como Justin me miraba de reojo poniéndome nerviosa y la noche sólo había comenzado.

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