miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 7: Quiero pasar un rato contigo.


Capítulo 7: Quiero pasar un rato contigo.

Me volví a peinar el pelo con la mano mientras me miraba en el espejo. Suspiré nerviosa y salí de aquella habitación. Crucé el largo pasillo hasta llegar a la parte trasera del escenario. El vídeo de introducción ya había empezado y Justin se estaba colocando las alás detrás de la gran pantalla que había. Los bailarines salimos al escenario antes y nos colocamos en nuestra posición. No levanté la cabeza hasta que Justin no salió detrás de aquella pantalla, estaba nerviosa y sabía que si veía a todo el mundo iba a ser incapaz de bailar. Pero no conseguía aguantar, cerré mis ojos suspirando por segunda vez y levanté mi cabeza mientras Justin bajaba con aquellas enormes alas. Miles de personas. Miles de flashes. Miles de gritos sonaban al unísono. Justin se colocó en el centro de la pasarela y dos bailarines le quitaron las alas, para un par de segundos después subirlas de nuevo hacia arriba y comenzar a sonar ''All Around The World''. El concierto había comenzado.

Justin terminó de cantar ''Baby'' y los bailarines salimos del escenario, dejando a Justin sólo para hablar unos segundos con sus fans antes de marcharse. Cruzamos el largo pasillo entre abrazos y felicitaciones por la gran actuación por parte de algunos del equipo y algunos amigos y famosos que asistieron al primer concierto de la gira. La verdad es que nos había salido genial y no tuvimos problemas. Me senté en un sofá de cuero negro junto con Ian. Eché mi cabeza hacía atrás apoyándola en el cabecero mientras cerraba mis ojos intentando llenar mis pulmones de aire. Estábamos en silencio y sólo se escuchaba nuestras respiraciones entrecortadas. Ian me pasó una botella de agua fría y en menos de un minuto me la bebí. Ian carcajeó haciéndome reír a mi también.

-Chicos, Scooter quiere hablar con nosotros -dijo Alicia entrando en la habitación.

Asentimos y rápido nos levantamos del sofá para dirigirnos al backstage de Justin, donde se encontraba Scooter y los otros del equipo. Justin estaba tumbado en el sillón con sus manos en la frente y una botella de agua fría en la mano. Cuando me miró entrar por la puerta sonrió y se colocó bien en el sillón para escuchar atentamente a Scooter que nos miraba sonriente a todos.

-El concierto ha salido increíble, chicos. Quería daros la enhorabuena. Estoy muy orgulloso, y como mañana no hay concierto, me encantaría que fuéramos a cenar todos juntos. ¿Qué os parece? -preguntó Scooter mirándonos haciendo una mueca con sus labios.
-Sí -dijimos todos casi al unísono.
-Está bien, iremos al hotel para cambiarnos y demás. A las once tenéis que estar en el vestíbulo, ¿entendido?

Todos asentimos y nos dirigimos a cambiarnos y ponernos algo cómodo. Yo decidí quedarme un par de minutos en el backstage de Justin. Quería darle la enhorabuena yo también. Le dije a Ian que en unos minutos iría a cambiarme y salió de allí dejándome a solas con Justin que me miraba desde el sillón. Se levantó en cuánto Ian desapareció y se acercó despacio hacía mí con los brazos abiertos para abrazarme. Estaba sudado, igual que yo, pero aún así olía bien. Sonreí y cerré mis ojos en el abrazo. Apoyé mi barbilla en su hombro derecho y acaricié su espalda con mi mano.

-Has estado increíble -susurré en su oído.
-Gracias, Emma. Tú también -sonrió mientras nos apartábamos.
-Gracias -sonreí- Voy a dejar que te cambies.
-Está bien. Nos vemos ahora, Emma.
-Hasta luego, Justin.

Salí de aquella pequeña habitación después de esbozar una amplia sonrisa. Me dirigí a la habitación donde estaba toda mi ropa. Me puse unos pantalones cortos negros, una camiseta blanca simple y sin hombros junto con unas sandalias negras. Recogí mi pelo en una coleta alta y me quité el sudor de mi rostro antes de volverme a maquillar un poco.

Salí del baño envuelta en una toalla blanca y otra beige, un poco más pequeña, en mi cabeza. Abrí mi maleta y pensando que ponerme estuve un par de minutos. Me decidí por una falda ajustada negra, era corta, pero tapaba lo suficiente, me puse una blusa blanca y unos altos tacones del mismo blanco que el gran bolso que elegí. Guardé el móvil y todo lo necesario en el y entré de nuevo en el baño para peinarme y maquillarme. Tenía cuarenta y cinco minutos para estar lista. Me planché el pelo y me ricé el flequillo. Me puse sombra de ojos, eyeliner, le di volumen a mis pestañas rizándolas y dejándolas más largas, me eché un poco de color en mis pómulos y me puse pintalabios rojo. Apreté mis labios y los moví durante un par de segundos para luego soltarlos y dejarlos un poco entreabiertos para comprobar que el pintalabios era perfecto. Cuando más o menos me vi lista, salí de la habitación. Siempre salía cinco minutos antes, así podría beber agua y llenar mi estómago. Tenía miedo. No iba a comer mucho, pero con el olor ya me daban ganas de devolver.

Iba a salir del restaurante a las once en punto cuando choqué con algo, más bien con alguien, en la puerta. Estuve apunto de caer pero antes de hacerlo la persona con la que tropecé me agarró de la cintura impidiéndolo. Levanté mi cabeza y me encontré con unos ojos color chocolate. Sonreí tímida y corriendo me separé de él, mordiendo mi labio nerviosa por la corta distancia. Miré al vestíbulo y Justin clavó su mirada en mí. Lamí mis labios y sonreí a Ian mientras me dirigía a los demás que nos esperaban.

Salimos por la puerta trasera, nos montamos en una gran furgoneta negra y nos dirigimos a uno de los restaurantes más lujoso de la ciudad. Yo estaba sentada en el medio, a mi izquierda tenía a Alfredo y a mi derecha Justin. Giré mi cabeza para poder mirar por la ventanilla de éste último y encontrarme con un alto edificio. Era precioso. Nunca ví uno parecido. No conseguía verlo bien por lo que me incliné un poco para poder ver mejor por la ventanilla. Cuando me dí cuenta, estaba apoyada en Justin y éste me observaba sonriente. Estábamos muy cerca. Pude notar como mi corazón comenzaba a latir a mil por hora y mordí mi labio con nerviosismo. Justin sonrió de esa forma tan suya que volvía loca a cualquiera y me separé de él mientras agachaba mi cabeza tímida haciendo que mi flequillo cayera por ambos lados de mi cara formando una especie de cortina ocultando mi rostro.

-¿Habéis visto aquel edificio? Era precioso -dijo Alfredo interrumpiendo mis pensamientos.
-Si, era precioso –dijo Justin apartando la mirada de mí.

Sonreí a lo bajo y unos segundos después el coche paró de golpe haciendo que Alfredo y Justin casi chocaran con los asientos de delante. Alfredo se agarró a su asiento y comenzó a decir algo mientras carcajeaba haciendo que todos rieran también después, pero estaba totalmente perdida en mis pensamientos y no conseguí escuchar bien lo que dijo. Una luz nos interrumpió y Justin maldijo. Alfredo suspiró nervioso y le miré sin entender que pasaba. Me giré para mirar por la ventana y ví a un paparazzi detrás del coche. ¿Cómo habían descubierto que íbamos a cenar a aquel restaurante?

-Tenemos que salir rápido -dijo Justin mirándonos fijamente.
-Nosotros saldremos los primeros y esperaremos dentro hasta que llegue las otras furgonetas.
-Está bien -dijo Justin mientras me miraba y agarraba la puerta para segundos después abrirla corriendo.

Justin me agarró de la mano para correr y Alfredo se puso a mi izquierda colocando su mano en mi espalda avanzando juntos. Scooter y Kenny se colocaron a nuestro lado tapándonos. Agaché mi cabeza y tropezando llegué al restaurante. Odiaba aquello. Suspiré mientras apartaba el flequillo de mi cara y entrábamos en aquel hermoso y lujoso restuaurante. Teníamos una zona reservada e íbamos a estar tranquilos durante la cena. Esperamos dentro a que entraran los demás. Cuando ya estábamos todos, nos adentramos en el restaurante y Scooter habló con un hombre mayor que nos guió hasta la zona reservada. Había una gran mesa rodeada de muchas sillas. Todos comenzaron a sentarse, los bailarines junto con Justin y Alfredo nos colocamos en la zona de la izquierda. Me senté entre Amber y Dylan. En frente tenía a Alfredo, que a su derecha estaba Ian y a su izquierda Justin. Los camareros trajeron las cartas y comenzamos a pedir. Unos minutos después trajeron toda la comida. Observé la mía un segundo. Tragué saliva y agaché mi cabeza cerrando mis ojos. No podía ni oler. Apreté mis labios formando una fina línea y cuando levanté mi cabeza coincidí con unos ojos mieles mirándome extrañado. Le sonreí para que no se preocupara y comencé a cortar mi carne. Todos hablaban entre ellos y no echaban mucha cuenta, por lo que no notaron que apenas comí. Dejé mi cuchillo y mi tenedor encima del plato en cuanto terminé de comerme menos de medio plato. Noté mi móvil vibrar en mi bolso, lo saqué y tenía un mensaje. Fruncí el ceño y lo abrí. Era de Justin. Levanté mi cabeza para mirarle, pero él hablaba animadamente con Alfredo.

''¿Subirás esta noche a la azotea?''

Leí el mensaje un par de veces. ¿Por qué me preguntaba aquello? Lamí mis labios y escribí. Borré. Escribí, volví a borrar y así un par de veces más. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué no me decidía que poner? Suspiré y volví a escribir.

''Supongo que sí. ¿Por qué?''

Unos minutos después noté mi móvil vibrar de nuevo. Volví a mirar a Justin, y ésta vez él también lo hacía. Me sonrió y le devolví la sonrisa tímida. Abrí el mensaje que me había enviado y comencé a leer.

''Quiero pasar un rato contigo. Por cierto, estás muy guapa esta noche.''

''Quiero pasar un rato contigo.'' Volví a leer el mensaje varias veces. ¿Conmigo? ¿Pasar un rato? ''Estás muy guapa esta noche.'' Tragué saliva nerviosa y sin darme cuenta sonreí a lo bajo. No estaría mal pasar un rato con Justin en la azotea. Pestañeé un par de veces y mordí el interior de mi mejilla pensando que contestarle.

''Claro. Gracias, Justin. :)''

Estuve un par de segundos pensando en enviarlo o no. Cuando lo hice, levanté mi cabeza y le sonreí. Su móvil vibró unos segundos después y corriendo lo cogió. En cuanto lo leyó, me miró de nuevo, volvió a sonreír y así nos quedamos unos segundos que fueron interrumpidos por Alfredo. Miré hacia otro lado peinando un poco el pelo con mis manos y noté como mi estómago me comenzaba a molestar. Con cuidado coloqué mi mano sobre éste y lo apreté con fuerza, tanto que incluso me hacía daño. Ví que aún me quedaba algo de bebida en la copa. Lo cogí y me lo bebí entero. Suspiré nerviosa y deseando que no pasara nada estuve hasta que terminamos todos de cenar.

Salí de la habitación con unos pantalones cortos blancos y una camiseta gris claro junto con las mismas zapatillas del día anterior. Cerré la puerta de mi habitación a mis espaldas y sin hacer mucho ruido me dirigí a la azotea, donde me imaginaba que me esperaba Justin. Había tardado aquella noche en subir, pero había comido y tenía que echarlo todo. Como siempre. Abrí la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido y la cerré detrás de mí. Sonreí al encontrarlo apoyado en la barandilla. Su pelo estaba alborotado. Llevaba unos pantalones de chándal grises, con una camiseta ajustada blanca y unas supras negras. El fresco viento que hacía aquella noche se colaba por su pelo, echándolo hacía atrás acariciando su rostro. Me acerqué despacio hacia él y me coloqué a su lado. Justin me miró con sorpresa para segundos después sonreírme como nunca antes lo había hecho haciéndome sonreír a mi también y que mi corazón comenzara a ir a mil por hora aumentando su velocidad en menos de un segundo. 

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