Capítulo 7: Quiero pasar un rato contigo.
Me volví a peinar el pelo con la mano
mientras me miraba en el espejo. Suspiré nerviosa y salí de aquella
habitación. Crucé el largo pasillo hasta llegar a la parte trasera
del escenario. El vídeo de introducción ya había empezado y Justin
se estaba colocando las alás detrás de la gran pantalla que había.
Los bailarines salimos al escenario antes y nos colocamos en nuestra
posición. No levanté la cabeza hasta que Justin no salió detrás
de aquella pantalla, estaba nerviosa y sabía que si veía a todo el
mundo iba a ser incapaz de bailar. Pero no conseguía aguantar, cerré
mis ojos suspirando por segunda vez y levanté mi cabeza mientras
Justin bajaba con aquellas enormes alas. Miles de personas. Miles de
flashes. Miles de gritos sonaban al unísono. Justin se colocó en el
centro de la pasarela y dos bailarines le quitaron las alas, para un
par de segundos después subirlas de nuevo hacia arriba y comenzar a
sonar ''All Around The World''. El concierto había comenzado.
Justin terminó de cantar ''Baby'' y
los bailarines salimos del escenario, dejando a Justin sólo para
hablar unos segundos con sus fans antes de marcharse. Cruzamos el
largo pasillo entre abrazos y felicitaciones por la gran actuación por parte de algunos
del equipo y algunos amigos y famosos que asistieron al primer concierto de la gira. La verdad es que nos había salido
genial y no tuvimos problemas. Me senté en un sofá de cuero negro
junto con Ian. Eché mi cabeza hacía atrás apoyándola en el
cabecero mientras cerraba mis ojos intentando llenar mis pulmones de
aire. Estábamos en silencio y sólo se escuchaba nuestras
respiraciones entrecortadas. Ian me pasó una botella de agua fría y
en menos de un minuto me la bebí. Ian carcajeó haciéndome reír a
mi también.
-Chicos,
Scooter quiere hablar con nosotros -dijo Alicia entrando en la
habitación.
Asentimos
y rápido nos levantamos del sofá para dirigirnos al backstage de
Justin, donde se encontraba Scooter y los otros del equipo. Justin
estaba tumbado en el sillón con sus manos en la frente y una botella
de agua fría en la mano. Cuando me miró entrar por la puerta sonrió
y se colocó bien en el sillón para escuchar atentamente a Scooter
que nos miraba sonriente a todos.
-El
concierto ha salido increíble, chicos. Quería daros la enhorabuena.
Estoy muy orgulloso, y como mañana no hay concierto, me encantaría
que fuéramos a cenar todos juntos. ¿Qué os parece? -preguntó
Scooter mirándonos haciendo una mueca con sus labios.
-Sí
-dijimos todos casi al unísono.
-Está
bien, iremos al hotel para cambiarnos y demás. A las once tenéis
que estar en el vestíbulo, ¿entendido?
Todos
asentimos y nos dirigimos a cambiarnos y ponernos algo cómodo. Yo
decidí quedarme un par de minutos en el backstage de Justin. Quería
darle la enhorabuena yo también. Le dije a Ian que en unos minutos
iría a cambiarme y salió de allí dejándome a solas con Justin que
me miraba desde el sillón. Se levantó en cuánto Ian desapareció y
se acercó despacio hacía mí con los brazos abiertos para
abrazarme. Estaba sudado, igual que yo, pero aún así olía bien.
Sonreí y cerré mis ojos en el abrazo. Apoyé mi barbilla en su
hombro derecho y acaricié su espalda con mi mano.
-Has
estado increíble -susurré en su oído.
-Gracias,
Emma. Tú también -sonrió mientras nos apartábamos.
-Gracias
-sonreí- Voy a dejar que te cambies.
-Está
bien. Nos vemos ahora, Emma.
-Hasta
luego, Justin.
Salí
de aquella pequeña habitación después de esbozar una amplia
sonrisa. Me dirigí a la habitación donde estaba toda mi ropa. Me
puse unos pantalones cortos negros, una camiseta blanca simple y sin
hombros junto con unas sandalias negras. Recogí mi pelo en una
coleta alta y me quité el sudor de mi rostro antes de volverme a
maquillar un poco.
Salí
del baño envuelta en una toalla blanca y otra beige, un poco más
pequeña, en mi cabeza. Abrí mi maleta y pensando que ponerme estuve
un par de minutos. Me decidí por una falda ajustada negra, era
corta, pero tapaba lo suficiente, me puse una blusa blanca y unos
altos tacones del mismo blanco que el gran bolso que elegí. Guardé
el móvil y todo lo necesario en el y entré de nuevo en el baño
para peinarme y maquillarme. Tenía cuarenta y cinco minutos para
estar lista. Me planché el pelo y me ricé el flequillo. Me puse
sombra de ojos, eyeliner, le di volumen a mis pestañas rizándolas y
dejándolas más largas, me eché un poco de color en mis pómulos y
me puse pintalabios rojo. Apreté mis labios y los moví durante un
par de segundos para luego soltarlos y dejarlos un poco entreabiertos
para comprobar que el pintalabios era perfecto. Cuando más o menos
me vi lista, salí de la habitación. Siempre salía cinco minutos
antes, así podría beber agua y llenar mi estómago. Tenía miedo.
No iba a comer mucho, pero con el olor ya me daban ganas de devolver.
Iba
a salir del restaurante a las once en punto cuando choqué con algo,
más bien con alguien, en la puerta. Estuve apunto de caer pero antes
de hacerlo la persona con la que tropecé me agarró de la cintura
impidiéndolo. Levanté mi cabeza y me encontré con unos ojos color
chocolate. Sonreí tímida y corriendo me separé de él, mordiendo
mi labio nerviosa por la corta distancia. Miré al vestíbulo y
Justin clavó su mirada en mí. Lamí mis labios y sonreí a Ian
mientras me dirigía a los demás que nos esperaban.
Salimos
por la puerta trasera, nos montamos en una gran furgoneta negra y nos
dirigimos a uno de los restaurantes más lujoso de la ciudad. Yo
estaba sentada en el medio, a mi izquierda tenía a Alfredo y a mi
derecha Justin. Giré mi cabeza para poder mirar por la ventanilla de
éste último y encontrarme con un alto edificio. Era precioso.
Nunca ví uno parecido. No conseguía verlo bien por lo que me
incliné un poco para poder ver mejor por la ventanilla. Cuando me dí
cuenta, estaba apoyada en Justin y éste me observaba sonriente.
Estábamos muy cerca. Pude notar como mi corazón comenzaba a latir a
mil por hora y mordí mi labio con nerviosismo. Justin sonrió de esa
forma tan suya que volvía loca a cualquiera y me separé de él
mientras agachaba mi cabeza tímida haciendo que mi flequillo cayera
por ambos lados de mi cara formando una especie de cortina ocultando
mi rostro.
-¿Habéis
visto aquel edificio? Era precioso -dijo Alfredo interrumpiendo mis
pensamientos.
-Si,
era precioso –dijo Justin apartando la mirada de mí.
Sonreí
a lo bajo y unos segundos después el coche paró de golpe haciendo
que Alfredo y Justin casi chocaran con los asientos de delante.
Alfredo se agarró a su asiento y comenzó a decir algo mientras
carcajeaba haciendo que todos rieran también después, pero estaba
totalmente perdida en mis pensamientos y no conseguí escuchar bien
lo que dijo. Una luz nos interrumpió y Justin maldijo. Alfredo
suspiró nervioso y le miré sin entender que pasaba. Me giré para
mirar por la ventana y ví a un paparazzi detrás del coche. ¿Cómo
habían descubierto que íbamos a cenar a aquel restaurante?
-Tenemos
que salir rápido -dijo Justin mirándonos fijamente.
-Nosotros
saldremos los primeros y esperaremos dentro hasta que llegue las
otras furgonetas.
-Está
bien -dijo Justin mientras me miraba y agarraba la puerta para
segundos después abrirla corriendo.
Justin
me agarró de la mano para correr y Alfredo se puso a mi izquierda
colocando su mano en mi espalda avanzando juntos. Scooter y Kenny se
colocaron a nuestro lado tapándonos. Agaché mi cabeza y tropezando
llegué al restaurante. Odiaba aquello. Suspiré mientras apartaba el
flequillo de mi cara y entrábamos en aquel hermoso y lujoso
restuaurante. Teníamos una zona reservada e íbamos a estar
tranquilos durante la cena. Esperamos dentro a que entraran los
demás. Cuando ya estábamos todos, nos adentramos en el restaurante
y Scooter habló con un hombre mayor que nos guió hasta la zona
reservada. Había una gran mesa rodeada de muchas sillas. Todos
comenzaron a sentarse, los bailarines junto con Justin y Alfredo nos
colocamos en la zona de la izquierda. Me senté entre Amber y Dylan.
En frente tenía a Alfredo, que a su derecha estaba Ian y a su
izquierda Justin. Los camareros trajeron las cartas y comenzamos a
pedir. Unos minutos después trajeron toda la comida. Observé la mía
un segundo. Tragué saliva y agaché mi cabeza cerrando mis ojos. No
podía ni oler. Apreté mis labios formando una fina línea y cuando
levanté mi cabeza coincidí con unos ojos mieles mirándome
extrañado. Le sonreí para que no se preocupara y comencé a cortar
mi carne. Todos hablaban entre ellos y no echaban mucha cuenta, por
lo que no notaron que apenas comí. Dejé mi cuchillo y mi tenedor
encima del plato en cuanto terminé de comerme menos de medio plato.
Noté mi móvil vibrar en mi bolso, lo saqué y tenía un mensaje.
Fruncí el ceño y lo abrí. Era de Justin. Levanté mi cabeza para
mirarle, pero él hablaba animadamente con Alfredo.
''¿Subirás
esta noche a la azotea?''
Leí
el mensaje un par de veces. ¿Por qué me preguntaba aquello? Lamí
mis labios y escribí. Borré. Escribí, volví a borrar y así un
par de veces más. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué no me decidía que
poner? Suspiré y volví a escribir.
''Supongo
que sí. ¿Por qué?''
Unos
minutos después noté mi móvil vibrar de nuevo. Volví a mirar a
Justin, y ésta vez él también lo hacía. Me sonrió y le devolví
la sonrisa tímida. Abrí el mensaje que me había enviado y comencé
a leer.
''Quiero
pasar un rato contigo. Por cierto, estás muy guapa esta noche.''
''Quiero
pasar un rato contigo.'' Volví
a leer el mensaje varias veces. ¿Conmigo? ¿Pasar un rato? ''Estás
muy guapa esta noche.'' Tragué
saliva nerviosa y sin darme cuenta sonreí a lo bajo. No estaría mal
pasar un rato con Justin en la azotea. Pestañeé un par de veces y
mordí el interior de mi mejilla pensando que contestarle.
''Claro.
Gracias, Justin. :)''
Estuve
un par de segundos pensando en enviarlo o no. Cuando lo hice, levanté
mi cabeza y le sonreí. Su móvil vibró unos segundos después y
corriendo lo cogió. En cuanto lo leyó, me miró de nuevo, volvió a
sonreír y así nos quedamos unos segundos que fueron interrumpidos
por Alfredo. Miré hacia otro lado peinando un poco el pelo con mis
manos y noté como mi estómago me comenzaba a molestar. Con cuidado
coloqué mi mano sobre éste y lo apreté con fuerza, tanto que
incluso me hacía daño. Ví que aún me quedaba algo de bebida en la
copa. Lo cogí y me lo bebí entero. Suspiré nerviosa y deseando que
no pasara nada estuve hasta que terminamos todos de cenar.
Salí
de la habitación con unos pantalones cortos blancos y una camiseta
gris claro junto con las mismas zapatillas del día anterior. Cerré
la puerta de mi habitación a mis espaldas y sin hacer mucho ruido me
dirigí a la azotea, donde me imaginaba que me esperaba Justin. Había
tardado aquella noche en subir, pero había comido y tenía que
echarlo todo. Como siempre. Abrí la puerta con cuidado de no hacer
mucho ruido y la cerré detrás de mí. Sonreí al encontrarlo
apoyado en la barandilla. Su pelo estaba alborotado. Llevaba unos
pantalones de chándal grises, con una camiseta ajustada blanca y
unas supras negras. El fresco viento que hacía aquella noche se
colaba por su pelo, echándolo hacía atrás acariciando su rostro.
Me acerqué despacio hacia él y me coloqué a su lado. Justin me
miró con sorpresa para segundos después sonreírme como nunca antes
lo había hecho haciéndome sonreír a mi también y que mi corazón
comenzara a ir a mil por hora aumentando su velocidad en menos de un
segundo.
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